Premiación 2017

El premio fue otorgado a la señora Loita Boitano, presidenta de la organización Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y Gustavo Carrara, flamante obispo auxiliar de la Ciudad de Buenos Aires.

En 2017, la premiación tuvo lugar en fecha alusiva al 69º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la que se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos, la Defensoría del Pueblo de la CABA promovió, por el segundo año consecutivo, la entrega del Premio Alicia Oliveira.

El premio fue otorgado a la señora Loita Boitano, presidenta de la organización Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas y Gustavo Carrara, flamante obispo auxiliar de la Ciudad de Buenos Aires, quienes recibieron la distinción de manos del Defensor del Pueblo Alejandro Amor y la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto. La coordinación de la mesa estuvo a cargo de la Secretaria General y Directora del Consejo para la Vigilancia, Promoción y Protección de los Derechos Humanos, Silvina Penella.

La galardonada Lita Boitano fue descripta como una enorme e incansable luchadora por los derechos humanos, que desde hace 41 años contribuye en la tarea de recuperación de la memoria y la obtención de justicia. Lita, quien es madre de dos desaparecidos, Miguel Ángel, que fue secuestrado el 29 de mayo de 1976, y una hija mujer, Adriana Silvia, secuestrada el 24 de abril de 1977, ha denunciado las responsabilidades del Estado argentino durante la dictadura e impulsado la búsqueda por la verdad y las políticas hacia la consecución de justicia durante la democracia.

Respecto al padre Carrara, se reconoció su compromiso y labor dedicada a los más vulnerables. El sacerdote vive y comparte el día a día con quienes más lo necesitan. Adicionalmente, el premio pretende ser también un reconocimiento a todo un grupo de curas que hicieron una opción por los pobres y trabajan en las villas, quienes están presentes donde el Estado no está y llevan a cabo una tarea silenciosa en los lugares de mayor conflictividad y vulnerabilidad.