El abordaje del delito de trata de personas desde una perspectiva de derechos humanos y el rol de la Defensoría del Pueblo CABA

En cumplimiento de su manda constitucional, la Defensoría del Pueblo viene trabajando desde hace años esta temática con un enfoque basado en los derechos humanos y a partir de cuatro ejes estratégicos. El abordaje tiene en particular consideración los dos principios fundamentales de derechos humanos aplicados a la trata de personas fueron establecidos por la Relatora Especial de las Naciones Unidas para la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños.

La trata de personas es considerada una forma moderna o contemporánea de esclavitud, ya que constituye una práctica que cosifica a las personas y las convierte en mercancía con el fin de someterlas y explotarlas. Constituye asimismo una de las formas de violencia más brutal y extrema porque despoja a las personas de su dignidad y humanidad lo que la convierte en una de las más graves violaciones de los derechos humanos.

La dimensión que asume en la actualidad este delito es alarmante. Se estima que esta forma de esclavitud moderna afectó en los últimos cinco (5) años a 89 millones de personas, por lo que se puede decir que es una violación de derechos humanos ampliamente diseminada en la actualidad. La trata es el resultado del impacto de una forma de producción globalizada sobre los sectores más pobres y vulnerados, ya afectados por la falta de trabajo y condiciones precarias de empleo. La pobreza y la desigualdad, así como falta de oportunidades, la discriminación, la violencia de género o la migración en condiciones desfavorables son algunos de los factores subyacentes que generan las condiciones para la trata de personas o contribuyen a ella.

En cumplimiento de su manda constitucional, la Defensoría del Pueblo viene trabajando desde hace años esta temática con un enfoque basado en los derechos humanos y a partir de cuatro ejes estratégicos, que se enumeran a seguir:

Sobre este aspecto, el abordaje tiene en particular consideración los dos principios fundamentales de derechos humanos aplicados a la trata de personas fueron establecidos por la Relatora Especial de las Naciones Unidas para la Trata de Personas, Especialmente Mujeres y Niños, que son, en primer lugar, que los derechos humanos de las personas víctimas de trata deben constituir el centro de toda labor para combatir ese delito, para proteger, proporcionar asistencia integral y garantizar la reparación a las víctimas; y en segundo lugar, que las medidas contra la trata de personas no deben redundar en desmedro de los derechos humanos y la dignidad de las personas afectadas.